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Aminatou Haidar = Dignidade

Estaba nun bar hai uns días e saiu na televisión a nova dunha trama de explotación de marroquís en Lugo. Uns paisanos da barra empezaron a comentar a noticia, bueno, máis que comentar, empezaron a soltar as típicas estupideces dos que nunca exercitaron o cerebro máis que para amontoar cartos para mercar bens inmobiliarios. Decían: que se fodan! a qué viñeron? pois se os explotan estalles ben, por parvos.

Noutro bar, ó día seguinte, con xente distinta sairon novas sobre Aminatou Haidar e as conversas foron do mesmo tipo: que se foda, pero esa muller é parva, non ve que lle dan a nacionalidade española? pois que morra hostias, pero xa lle vale facernos quedar de malos e neste compromiso. Por qué non pide perdón e volta a súa casa?

Qué noxo lle da a unha comprobar día a día que os cidadáns xa non son tal, que perderon (non sei en qué momento) a noción do que significan palabras como DIGNIDADE.

E deste xeito da igual que te pise os teus dereitos a administración, a policía, o goberno, o teu xefe. Cando non te plantexas a importancia que ten a dignidade, cando non és quén de identificala ou recoñecela nos xesto dos que temos ó lado, qué sentido ten estar por estar? Cómo podemos vivir tan mansamente?

Firma, (se che apetece) para solicitar a liberación inmediata de 8 presos de conciencia e a entrada no Sáhara Occidental de Aminatou Haidar, defensora dos dereitos humanos.

SUCESOS

Cuando del corazón surge un grito amarillo
grandes sargas se extienden sobre rostros amados.
Me dicen que ya es tarde y que el pastor de sombras
es ahora obediente a manos invisibles.

En nosotros ha entrado una serpiente ciega.
Ya nadie ama ni sonríe.

Un huracán de signos avanza inútilmente.
Las últimas mentiras se disfrazan de invierno.

Alguien entra descalzo a la fosa de los números,
alguien está anudando las cuerdas del olvido.

Los hay que cantan lívidos al borde del suicidio
y los más silenciosos copulan sin esperanza.

Un paso más allá todo es inexistencia;
todo se explica en el no ser.

Ya veo
la turba incandescente. Van a venir muy pronto
los reptiles del llanto.

Alguien está gritando cercado por la púrpura.
Alguien abre despacio la mirada sabiendo
que en su córnea se esconden las cifras terminales
y que su pensamiento
no es más que una costumbre que precede a la muerte.

En la calcinación, un perro sangra
rodeado de ausentes. Bajo miradas frías
el perro se convierte en azul para siempre.

Cunden fétidas rosas; sus pétalos cansados
descienden a mis manos. Silenciosas, se acercan
las madres que no olvidan.

Frutos enloquecidos
se unen a los restos desprendidos del fósforo
y a las últimas sílabas, a las incomprensibles

En la hora imposible despertará el durmiente;
como un cuchillo negro te mirarán sus ojos.
Vas a quedarte solo. Tu cuerpo tendrá frío
desnudo para siempre, desnudo hasta los huesos.

Acepta tu extravío, entrégate a la luz:
la luz es el comienzo de la causa invisible.

**** ANTONIO GAMONEDA (de ‘Extravío en la luz’)