Esta tarde estiven paseando pola XVI Feira do libro antigo e de ocasión de A Coruña, nos Xardíns de Méndez Núñez.

Pode que lle sente mellor o de Feira do libro vello, porque iso é o que maioritariamente hai. Libros vellos, de segunda man algúns e outros sobrantes deses libros de mala calidade que soen regalar cos periódicos. Certo que hai libros antigos, pero o que máis abundan son oitenteiros e noventeiros. En fin, eu atopei nun posto un libro que me interesou. Cando vin o autor fun directa a velo prezo. Era unha mala edición de Planeta, toda amarillenta, de John dos Passos. Contía tres obras: Manhatan Transfer, Calles de la noche e Primer encuentro. Pedían 15 euros por el. Pareceume caro. Atopei o mesmo libro tres casetas máis adiante e nesta pedían 10 euros polo exemplar. Pero eu perdera o interés e quedarame fitando para un exemplar primeira edición de Julio Cortazar: Fantomas Contra los Vampiros Multinacionales.

Tampouco o merquei, pero quedei coas ganas, igual volto a levarme un exemplar. Estiven lendoo e gustoume moito. Aparecen personaxes escritores famosos coma Susan Sontang, Alberto Moravia, Norman Mailer, Octavio Paz, Osvaldo Soriano, José Lezama, García Márquez, Carlos Fuentes, Heinrich Böll, Eduardo Galeano…
Ademáis ben a conto porque no comic que vai inserto no relato de Cortazar fálase da desaparición de libros da Biblioteca Nacional. Se queredes saber desta obra recomendovos un artigo de Antonio Lobos na páxina de ergocomics e tamén esta entrevista feita a Julio Cortazar en relación co Tribunal Russell. Podedes perdervos a Feira do libro, pero non deixedes de ler Fantomas Contra los Vampiros Multinacionales.
—El Gran Engaño —repitió Susan— la prueba es que hasta Fantomas el infalible se fue de boca con Steiner y su pandilla y creyó que la cosa estaba liquidada cuando no hacía más que empezar. ¿Qué son los libros al lado de quienes los leen, Julio? ¿De qué nos sirven las bibliotecas enteritas si sólo les están dadas a unos pocos? También esto es una trampa para intelectuales. La pérdida de un solo libro nos agita más que el hambre en Etiopía, es lógico y comprensible y monstruoso al mismo tiempo. Y hasta Fantomas, que sólo es intelectual en sus ratos perdidos, cae en la trampa como acabamos de verlo.
—Le estás hablando a un convencido —dijo el narrador— y además te va a salir carísimo, nena.
—Shit, tienes razón —dijo Susan—, en fin, Fantomas te explicará lo demás. Llámame por la noche, aquí todo es tan blanco y huele a limpieza, me clavan agujas, no hay más libros y lo único bueno que se ve en la TV es la adaptación de una novela mía que me sé de memoria.

